Fantasma que habla
Un fantasmita amigable que repite lo que decís con voz de fantasma. Gritale y te dice ¡BU! Carcajadas garantizadas con los chicos.
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Un fantasmita amigable que repite lo que decís con voz de fantasma. Gritale y te dice ¡BU! Carcajadas garantizadas con los chicos.
Adiviná la palabra del día en 6 intentos. Una palabra nueva cada día, y práctica infinita si querés más.
Un piano de dos octavas para tocar en la pantalla, con el teclado de la compu o con un teclado MIDI de verdad.
Volá un avioncito de juguete sobre un bosquecito de otoño y, con todos los de la sala, reventá oleadas de tanquecitos y aviones.
Descifrá la fila de colores escondida: después de cada intento sabés cuántos están bien y en su lugar. Solo o desafiando a un amigo a esconder el código.
Inclina el celu para guiar a un pingüino que baja por la nieve y esquivá las piedras. ¡Agarrate!
Mirá hacia adentro de un pozo de neón, girá los bloques en tres ejes y completá capas para limpiarlas. El clásico de bloques, en 3D.
Inclina el celu para hacer rodar una piedra gigante por un camino flotante y voltear los bloques de madera. Física pura.
Una arena neón de combate aéreo: volá tu avioncito, juntá energía y derribá a los demás para subir de nivel.
Un acertijo de empujar cajas sobre un tablerito de juguete. Mové al pingüino casilla por casilla y llevá cada caja hasta un aro.
Las damas chinas de siempre en 3D: madera, bolitas de vidrio y de 2 a 6 jugadores, personas o pingüinos. ¿Quién cruza la estrella primero?
¿Ves el jaque mate? Problemas de mate en 1 y en 2, de fáciles a tramposos. Entrená la vista de a un problema por vez.
Dieciséis piezas: altas o bajas, claras u oscuras, redondas o cuadradas, huecas o macizas. Armá una línea de cuatro con algo en común… pero la pieza la elige tu rival.
El pong de siempre, para jugar de a dos en el mismo celu o contra la compu. Primero a cinco gana.
Encastrá las piezas que caen para completar filas y borrarlas. Cuanto mejor jugás, más puntos sumás.
Un acertijo de empujar cajas sobre un tablerito de juguete. Mové al pingüino casilla por casilla y llevá cada bloque de nieve hasta un aro.
Girá la ruleta grande con el dedo: hace clic-clic, frena y salta el animal que quedó abajo de la flecha. Para los más chiquitos.
Un tablero de botones para manos chiquitas: apretar, girar, deslizar y prender luces, cada cosa con su sonido. Sin anuncios que interrumpan.
El ta-te-ti de siempre, con pingüinos. Jugá contra el pingüino, pasale el celu a alguien o desafiá a un amigo online. Partidas de un minuto.
Un sudoku nuevo cada vez, con una sola solución, sin reloj y sin apuro. Para el café de la mañana o antes de dormir.
Un tablero de colores suaves, mezclado. Intercambiá las fichas hasta que todo fluya de una esquina a la otra. Relajante y muy lindo de ver.
Mirá los colores que prende el pingüino, escuchá las notas y repetí la secuencia. Un color más cada ronda. ¿Hasta dónde llega tu memoria?
Uní cada par de puntos del mismo color sin que las líneas se crucen. Tres estrellas si llenás todo el tablero. Uno más y lo dejo…
Arrastrá bloques al tablero y completá filas o columnas para que se derritan. Seguí hasta que no entre nada más.
El clásico de lápiz y papel de las clases aburridas. Trazá líneas, cerrá cajas y volvé a jugar. Contra el pingüino, de a dos o online.
Tirá tus fichas y hacé cuatro en línea antes que el otro. Contra el pingüino, de a dos en la misma pantalla u online con amigos.
Tocá la pantalla y salen formas de colores con música, estrellas y burbujas para reventar. Pensado para los más chiquitos.
¿Cuántas palabras por minuto escribís? Medí tu velocidad y tu precisión, y corré carreras online de 2 a 4.
Manejá rovers en la Luna y en Marte desde una consola retro, con el retraso real de la señal entre tu orden y el rover. Paciencia de astronauta.
Tres robotitos mantienen perfectas canchas de golf en islas tropicales: cortar, perfilar, aspirar hojas y dejar listo el hoyo. Tranqui y satisfactorio.
Piedra, papel o tijera contra el pingüino o de a dos. El primero que gana tres se lleva la partida.
El buscaminas de siempre, sobre hielo y en calma. Destapá, marcá las minas y despejá el tablero.
Cada toque cambia una luz y sus cuatro vecinas. Apagá todo el tablero. Parece fácil… hasta que lo probás.
Deslizá todas las fichas a la vez: dos números iguales se suman. ¿Llegás al 2048?
El memotest de siempre: dá vuelta dos cartas y encontrá los pares. Solo o de a dos, ideal para jugar con los chicos.
Aleteá entre los pilares de hielo y llegá lo más lejos posible. Simple, adictivo y con revancha inmediata.
Papel burbuja que nunca se termina. Reventá una por una o pasá el dedo por toda la fila. Ideal para cuando necesitás cinco minutos de calma.

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Tanto grandes como chicos merecen jugar sin interrupciones, sin convertirse en el producto.
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